Morena llega con ventaja preliminar al proceso electoral de 2027, pero el escenario todavía está en construcción. A junio de 2026 no hay candidaturas registradas y la lectura correcta no debe hacerse sólo por marca partidista, sino por tres variables: fuerza electoral, candidato o candidata y riesgo de ruptura interna.
El Instituto Nacional Electoral ya inició trabajos preparatorios rumbo al proceso concurrente de 2027, que implicará la renovación simultánea de la Cámara de Diputados, gubernaturas, congresos locales, ayuntamientos y, en algunos casos, órganos judiciales federales y locales.
En la elección estarán en juego 17 gubernaturas. De ellas, 12 son gobernadas por Morena; tres por el PAN, Aguascalientes, Chihuahua y Querétaro; una por Movimiento Ciudadano, Nuevo León; y una por el PVEM, San Luis Potosí.
La fotografía actual favorece al oficialismo, pero no en automático. Una medición nacional de Demoscopia Digital rumbo a 2027 coloca a Morena arriba en la mayoría de los estados, con excepciones relevantes como Aguascalientes y Querétaro, donde aparece adelante el PAN. Esa encuesta debe tomarse como termómetro de arranque, no como pronóstico definitivo.
Bajo ese corte preliminar, Morena podría ganar entre 11 y 14 gubernaturas si mantiene unidad con PT y PVEM, administra bien las candidaturas y evita fracturas locales. Pero la cifra puede bajar si repite conflictos de imposición, candidaturas familiares o desgaste de gobiernos estatales.
El País reportó que más de 50 cuadros morenistas y aliados ya se mueven por las 17 gubernaturas, con senadores, diputados, alcaldes y funcionarios federales que comenzaron a separarse de sus cargos tras el llamado de Claudia Sheinbaum a no usar puestos públicos como plataforma electoral.
Los estados donde Morena parte con mayor comodidad son Baja California, Baja California Sur, Colima, Guerrero, Nayarit, Quintana Roo, Sonora y Tlaxcala. En esos casos, el pleito principal no parece estar necesariamente contra PAN o PRI, sino dentro de Morena y sus aliados.
El segundo bloque es más delicado: Campeche, Michoacán, Sinaloa, San Luis Potosí y Zacatecas. Ahí Morena o la 4T pueden ganar, pero enfrentan conflictos internos, desgaste local, disputas con aliados o factores de seguridad que podrían abrir espacio a la oposición.
Sinaloa es el caso más sensible. El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó al gobernador Rubén Rocha Moya, a Enrique Inzunza Cázarez y a otros funcionarios o exfuncionarios sinaloenses de delitos de narcotráfico y armas. El propio DOJ aclara que los cargos son acusaciones y que los señalados mantienen presunción de inocencia hasta que se pruebe lo contrario.
Ese expediente puede contaminar la elección sinaloense aunque Morena conserve fuerza territorial. El tema ya no es sólo seguridad pública: toca la narrativa de narcopolítica, presión de Estados Unidos y capacidad del oficialismo para deslindarse de figuras señaladas sin romper su estructura local.
La oposición tiene posibilidades reales en Aguascalientes, Querétaro, Nuevo León y Chihuahua. En los dos primeros, el PAN conserva ventaja y estructura; en Chihuahua, Morena avanza, pero el panismo gobierna; y en Nuevo León la contienda puede convertirse en una elección de tercios entre MC, Morena y un bloque opositor.
Nuevo León es la mayor incógnita. Movimiento Ciudadano buscará retener el estado, Morena intentará crecer con perfiles competitivos y el PRI-PAN pueden volver a disputar si logran ordenar una candidatura fuerte. El margen es estrecho: Demoscopia coloca a Morena con 24.7 por ciento y a MC con 23.1 por ciento en ese estado, una diferencia que no permite hablar de favorito definitivo.
Querétaro y Aguascalientes son las defensas más claras del PAN. En Querétaro, Demoscopia registra 37.8 por ciento para PAN frente a 28.9 por ciento de Morena; en Aguascalientes, el PAN aparece con 38.1 por ciento contra 28.3 por ciento de Morena.
Los focos rojos del mapa son Sinaloa, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí, Zacatecas, Nuevo León y Chihuahua. Cada uno combina una tensión distinta: seguridad, anti-nepotismo, choque de grupos, disputa con aliados, desgaste gubernamental o guerra interna por la candidatura.
La nota no debe titularse “Morena ganaría 15 gubernaturas”, porque eso cerraría una elección que aún no tiene candidaturas formales. El ángulo más preciso es que Morena parte con ventaja, pero al menos siete estados pueden complicarle el mapa.
En síntesis, 2027 será una prueba de control interno para Morena. La marca oficialista sigue fuerte, pero su mayor adversario puede estar dentro de sus propias filas: candidaturas mal procesadas, rupturas con aliados, conflictos familiares y crisis estatales que la oposición intentará convertir en oportunidad electoral.
