Jun 16, 2026 · admin

México: crisis por desabasto de medicinas y falta de insumos

Más de 7.5 millones de recetas no se surtieron en 2023; la crisis persiste en 2025.

A casi dos años de que la administración de Claudia Sheinbaum asumiera el compromiso de resolver el desabasto de medicamentos, el sistema público de salud mexicano sigue enfrentando una crisis que afecta a millones de derechohabientes.

Las cifras del Colectivo Cero Desabasto revelan que solo en 2023 se dejaron de surtir 7,503,818 recetas en hospitales e institutos públicos del país, y entre 2021 y 2023 el acumulado asciende a 14,679,853 prescripciones no atendidas. La percepción ciudadana es contundente: el 73.6 por ciento de la población considera que sí hay desabasto, y el 58.7 por ciento afirma haber tenido dificultades reales para conseguir los fármacos que necesita.

El IMSS, la institución de salud más grande del país, es uno de los principales focos rojos. De acuerdo con reportes ciudadanos, durante 2024 el Seguro Social no abasteció 11 millones 575 mil 307 piezas de medicamentos, y los fármacos más solicitados son oncológicos, para diabetes y para hipertensión. A diario, entre 28 mil y 70 mil recetas quedan sin surtirse en esta institución, lo que vulnera el derecho a la salud de miles de personas. Aunque el subsecretario de Salud, Eduardo Clark, reconoció públicamente a inicios de 2025 que el país atraviesa una “etapa crítica” en la distribución y abasto de medicamentos, los reportes de escasez persisten en múltiples entidades federativas.

Los pacientes con enfermedades crónicas son los más golpeados por esta crisis. Fármacos esenciales como amlodipino para hipertensión, liraglutida e insulina NPH para diabetes, levetiracetam para epilepsia y ácido risedrónico para osteoporosis se reportan como no disponibles de manera recurrente. Esta última enfermedad afecta a más de 10 millones de personas en México, y el doctor Carlos Pineda Villaseñor, director general del Instituto Nacional de Rehabilitación, advierte que la osteoporosis no tratada incrementa significativamente el riesgo de fracturas, discapacidad y mortalidad en adultos mayores.

La crisis del desabasto tiene un correlato directo en las finanzas del sector salud. En 2025, el presupuesto total para salud fue de 918.4 mil millones de pesos, equivalente al 2.5 por ciento del PIB, una cifra que representa un recorte real del 11 por ciento respecto a 2024 y que se mantiene muy por debajo del 6 por ciento del PIB recomendado por la Organización Mundial de la Salud. El recorte más drástico se concentró en los servicios destinados a la población sin seguridad social, que agrupa a cerca de 60 millones de mexicanos. La Secretaría de Salud registró una disminución del 34 por ciento (34,420 millones de pesos menos), mientras que el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud cayó un 42.5 por ciento, es decir, 60,134 millones de pesos menos.

Para 2026, el panorama no es alentador. Aunque el gasto federal en salud tuvo un aumento real del 5.9 por ciento respecto a 2025, ascendiendo a 965.7 mil millones de pesos, los recursos aún se encuentran 4 por ciento por debajo de los niveles de 2024. Además, el incremento se concentra en el IMSS, mientras que la Secretaría de Salud enfrenta un recorte de 2,228.6 millones de pesos. Los institutos nacionales de alta especialidad, como el de Cancerología y el de Cardiología, sufren recortes de hasta el 32 y 31 por ciento respectivamente en comparación con 2024.

El impacto del desabasto se traduce en un mayor gasto para los hogares. Entre 2018 y 2024, el gasto de bolsillo en medicamentos creció 116 por ciento, pasando de 222 a 480 pesos por trimestre en promedio, y el gasto total en salud de los hogares aumentó 41.4 por ciento en el mismo periodo. Buena parte de este incremento se debe a que los pacientes no encuentran los fármacos en hospitales públicos y tienen que comprarlos en farmacias privadas. Además, 16 millones de personas se automedicaron en 2024, frente a 9.6 millones en 2018, una tendencia que refleja el mal desempeño del sistema público.

Uno de los episodios más dramáticos de esta crisis ocurrió en octubre de 2025 en el Hospital Infantil de México Federico Gómez. Un grupo de 48 médicos denunció que el hospital se encontraba sin presupuesto ni servicios de anestesia, endoscopía y fluoroscopía. La reducción del servicio de anestesia en 50 por ciento obligó a suspender cirugías complejas de alta especialidad, incluyendo cardíacas, neuroquirúrgicas, neonatales y trasplantes. Los médicos advirtieron que la escasez comprometía directamente la vida de niñas y niños que requerían atención especializada inmediata, y señalaron que la retención de recursos presupuestales por parte de la Secretaría de Hacienda había afectado la operación del hospital.

La presidenta Claudia Sheinbaum ordenó atender la solicitud de los médicos y canalizó el caso a las dependencias correspondientes. Sin embargo, en abril de 2026, durante una gira por Hidalgo, la propia mandataria reconoció que en la entidad existe un 20 por ciento de desabasto y que vecinos de Tenango de Doria se quejaron de la falta de doctores y medicamentos en los centros de salud. Sheinbaum pidió a Birmex enviar los fármacos faltantes y anunció la visita del director del IMSS-Bienestar a la región. El episodio es un recordatorio de que, pese a las declaraciones triunfalistas del gobierno, la falta de medicamentos sigue vigente